Este es un espacio para discutir sobre temas de género en el conflicto y el proceso de paz
miércoles, 3 de septiembre de 2014
OTRO CASO MÁS DE VIOLENCIA DE GÉNERO
Veintiséis es el numero de niñas afectadas en Carmen de Bolivar por la vacuna del Virus del Papiloma Humano, la cual ayuda a prevenir el cancer de cuello uterino. Sin embargo, como siempre el gobierno asegura que no existe relación alguna entre las reacciones o efectos que han presentado estas niñas y la vacuna contra el VPH. Partiendo de la idea de violencia de género como el acto por el cual se agrede la integridad de la mujer teniendo como resultado el daño fisico, sexual o psicológico de esta, el resiente caso de estas niñas es un claro ejemplo de otro caso de violencia de genero, ya que no solo están sufriendo sino que se han generado varias hipótesis que atentan contra la integridad de estas niñas y las perjudican de alguna manera.
En el más reciente informe del Jackson Memorial Hospital de Estados Unidos, se dio a conocer que los casos no estaban relacionados con la vacuna contra el VPH, sin embargo se señaló que lo que estaba sucediendo es una respuesta psicogénica masiva, influenciada por la ansiedad pánico y temor colectivo. Esto es solo un ejemplo de las muchas hipótesis que han surgido como consecuencia de la situación.
Es inconcebible buscar excusas en este momento, en lugar de apoyar y buscar una solución a los efectos que esta produciendo la vacuna en las niñas. Sin embargo como en la mayoría de los casos se están creando cortinas de humo para desviar la atención, donde a fin de cuentas las principales afectadas quedan en un segundo plano.
El dilama ahora esta en ¿por qué los médicos defienden tanto la vacuna? Cuando el gobierno toma una decisión de política publica como lo fue el aplicar esta vacuna gratis a a las niñas desde los 12 años en lugares como los colegios, esta tiene como trasfondo una inversión económica bastante alta, pero eso no justifica que varias niñas estén en mal estado de salud. Es necesario contar con políticas de seguridad, en el sector de la salud para prevenir este tipo de situaciones. Toda vacuna, cualquiera que sea, trae contraindicaciones, todos los cuerpos reaccionan diferente, y en este caso se presentan efectos secundarios sobre el sistema neurológico, así que no se puede generalizar, no podemos comparar a Colombia con otro países donde existe la misma política publica porque los cuidados de higiene, sanitarios, o de protocolo siempre son diferentes y existen miles de factores que pueden alterar el resultado.
No debemos situarnos ajenos a la situación, ya que esto pude haber pasado en cualquier parte del país, y a cualquiera de nosotras. Debemos dejar de echar culpas y más bien pensar en una solución pronta donde no se vean atacados de alguna manera los derechos de estas niñas. Por otro lado, no se debe olvidar que hasta el momento nadie ha demostrado que la vacuna cure el cáncer de cuello uterino y que la vacuna contiene aluminio, elemento que produce efectos secundarios.
lunes, 11 de agosto de 2014
¿Y QUÉ PASA CON LAS MUJERES DETRÁS DEL CONFLICTO?
No podemos seguir pensando que el postconflicto existe, porque no, no existe. Lo que sí existe es un proceso de paz, prolongado y que hasta el momento no parece tener fin. Todos vemos las noticias, nos enteramos de cómo va el proceso, qué está pasando durante las negociaciones, pero nadie habla de la violencia sexual contra las mujeres durante el conflicto.
Aunque con violencia sexual en el conflicto, no solo me refiero a las violaciones producidas en los campamentos de concentración de los grupos armados, sino también a la prostitución forzada de mujeres por parte de las empresas controladas por los paramilitares, que a su vez tiene vínculos en una compleja red de crimen organizado, a los abortos clandestinos, donde no hay cuidados sanitarios ni acompañamiento a las víctimas.
Durante las negociaciones en procesos de paz, existen diferentes modelos de negociación como la reinserción, el reparto del poder, el intercambio, la creación de medidas de confianza, entre otros, los cuales se implementan dependiendo la necesidad o demanda que subyace en cada uno de los conflictos. Sin embargo, ninguno de estos modelos propone una solución o forma de reparación para las mujeres víctimas, por el contrario en la mayoría de los casos esto se posiciona en un segundo plano, lo que justifica de alguna manera que se crea que la violencia de género constituye una práctica sistemática, habitual y generalizada en el conflicto colombiano.
Hablamos de paz, no sólo los ciudadanos como una aspiración pura, sino los mandatarios como forma de manipulación, porque al fin y al cabo es una idea un poco imposible, y más si seguimos dejando que el proceso esté en manos de quienes solo piensan en alzarse al poder sin importar por cuantas personas inocentes tengan que pasar, obligando a que estas mujeres violentadas tengan que seguir viviendo sin tener una mejor opción para animarse a salir adelante por sí solas, porque si siguen esperando que durante el conflicto y el proceso de paz alguien las ayude, van a seguir pasando por situaciones como la imposición de códigos particulares de conducta, que si no son cumplidos, tienen como consecuencia el castigo por parte de los victimarios.
Por el momento solo queda esperar, y ver el cumplimiento de los acuerdos de paz, que seran los unicos que nos diran si la negociación tuvo un buen esquema de trabajo, para que la “paz” en la medida de lo posible sea una realidad.
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